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Mirar más allá del Valle

21 de Noviembre 2016
Chow
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Por Marisol Pérez-Chow*

Desde la campaña por la presidencia de Estados Unidos, muchas compañías tecnológicas de Silicon Valley, que importan y dependen mucho de proveedores y manufactura de sus aliados comerciales en Asia, se pronunciaron en contra del candidato republicano. Tras darse a conocer el triunfo de Trump, el pánico se esparció por todo Palo Alto.

De hecho, la carta editorial de TechCrunch, uno de los medios de comunicación más influyentes en la industria, abría con un mensaje desolador: “Las elecciones. Es la única historia que importa hoy. Y es aterrador y tremendamente triste para cualquier persona con sentido común, compasión o sentimientos. Manténganse a salvo y ayúdense los unos a los otros”. Sin embargo, el miércoles 9 de noviembre, la reacción del mercado no fue tan grave como se esperaba.

Lo cierto es que existe otro mundo más allá de las grandes compañías tecnológicas de Silicon Valley. Alrededor del mundo —y México no es la excepción— cada vez surgen más startups. Es decir, empresas de reciente creación, que resuelven problemas a través de la innovación, viven en la incertidumbre extrema y hacen millones en el proceso, o mueren en el intento.

Donde hay incertidumbre siempre nace una oportunidad. Los emprendedores, que por naturaleza tienen alta tolerancia al riesgo y están acostumbrados a vivir en esta incertidumbre, aprenden a pivotear constantemente y se adaptan al mercado.

La naturaleza de las startups es buscar áreas de oportunidad, que se traducen en soluciones para los problemas de la sociedad.

Por otro lado, aunque los mercados financieros estén muy volátiles, no hay una verdadera relación directa entre los mercados financieros y el éxito de las startups.

Mientras en el primero los resultados son a corto plazo, las inversiones en startups son largo plazo, por lo que los retornos o pérdidas —recordemos que las startups son de alto riesgo— se verán hasta mucho después.

Aun en la crisis, las buenas startups van a seguir levantando inversión, ya que invertir en ellas es una decisión con retorno de inversión a largo plazo y no depende de las fluctuaciones en los mercados bursátiles.

Lo que probablemente muchos no saben, es que algunas de las mejores y más famosas empresas fueron creadas durante épocas de crisis (Fedex, 1971; Microsoft, 1975; Apple, 1976; Airbnb, 2008; Uber, 2009) y muchas de sus inversiones fueron hechas cuando el escenario era muy adverso por la situación económica y/o política del momento. Algunos ejemplos son:

¡A cualquier persona le habría encantado invertir en una de esas compañías! Hoy, no importa cuándo fueron creadas o cuánto les invirtieron…. ¡Lo que importa es lo que valen en el presente!

Mientras exista confianza en los emprendedores y en su capacidad de llevar el proyecto al siguiente nivel —al margen del panorama económico, políticas gubernamentales, regulaciones y, en este caso, de las elecciones presidenciales— hay buenas probabilidades de que el portafolio tenga buenos rendimientos a largo plazo.

Al hacer un portafolio, los inversionistas deben saber que va a bajar y subir probablemente, que muchas startups van a quebrar y otras serán el siguiente Uber. Mientras el portafolio esté diversificado, se reducirá la volatilidad. Así que no hay que evaluar un portafolio en el corto plazo. La mejor apuesta es esperar varios años, en lugar de dejar de invertir en medio de un escenario de caos, donde al mismo tiempo, nacen muchas oportunidades.

*Cofundadora y directora de la unidad de Negocios en Play Business.
@playbusinessmx

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