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Escribir para humanizar

Los medios tenemos una responsabilidad social, y es por ello que en la década de los 70 surgió el llamado periodismo de paz, un periodismo que se enfoca en la sociedad civil, la verdad y una posible solución

POR Revista Cambio Fecha: Hace 4 months
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POR MIRIAM CANALES

¿Cómo plantear soluciones pacifistas en el periodismo para un conflicto? En México, donde la violencia y el crimen organizado penetran con mayor fuerza en la sociedad y los medios, se requiere otro tipo de cobertura, una más humanizada. Repasemos los principios del “periodismo de paz” que busca un cambio de paradigma al cubrir hechos turbulentos por doquier.

El peace journalism no se refiere a “contar historias bonitas”, como se le atribuye. Por el contrario, enfrenta una fuerte postura contra el periodismo de violencia. Promovido ya desde la década de los sesenta principalmente por el sociólogo noruego Johan Galtung (1930), plantea dos modelos al momento de abordar los conflictos: el periodismo “de guerra” –también llamado “dominante”– versus el “alternativo”, el referente a la paz. Algunos propósitos de este último consisten en enfocarse en la sociedad civil, la verdad, y una posible solución. Por otro lado, el periodismo “de guerra” se avoca en otros puntos: la violencia, la propaganda, la élite y la victoria.

Podría parecer una utopía, pero este movimiento se ha promovido de manera global desde aquella década y cuenta con algunas características adicionales: humanización de todas las partes, dar voz, transparencia; descubrir lo que se pretende ocultar, otorgar la palabra a mujeres, niños y/o ancianos. Y como consecuencia: llegar a una construcción, resolución y reconciliación de la sociedad. Es mediante talleres y cursos que su influencia no ha dejado de transmitirse, en especial en países con altos índices de inseguridad, tanto en América Latina como África o Medio Oriente. Otra definición enuncia que “editores y reporteros eligen qué reportear y cómo es que crea oportunidades para la sociedad de considerar y valorar las respuestas no violentas del conflicto”, según los académicos Annabel McGoldrick y Jake Lynch, ambos discípulos de Galtung. Es a través del portal trascend.org que se pone al día el periodismo de paz con novedades, y publica libros de otros aprendices referentes al tema.

Por otro lado, el estilo periodístico “de violencia” apunta sus dardos en otra dirección, y es común encontrarlo: se avoca en los efectos visibles, como muertos, heridos y daños materiales; se orienta a una propaganda y apoya sus mentiras. Así mismo, sirve a una “élite” e identifica a sus “malhechores”; finalmente llega hasta otra contienda, en particular si se produce el estallido de una nueva.

Galtung ha tenido oportunidad de impartir algunos de sus talleres en México, uno de ellos en la capital en el otoño de 2011, en el que esta reportera tuvo la oportunidad de involucrarse. “No quieren cambiar la sociedad, quieren la injusticia”, mencionó sobre el desempeño de los medios. Mientras tanto, este país se encontraba inmerso en una espinosa cobertura periodística donde el crimen organizado causaba y sigue causando estragos hasta el sexenio actual –el de Enrique Peña Nieto– que ha cobrado más de 40 vidas de reporteros. México cuenta con una escasa promoción, pero es a través de  www.corresponsaldepaz.org/tag/mexico –un medio independiente– que periodistas como Cristina Ávila Zesatti y la española Maribel Hernández se encargan de difundirlo; no obstante, según el testimonio de la primera, el desarrollo de estas historias alternativas suele ser incomprendido o visto con escepticismo por algunos editores.

Si bien existen otros movimientos internacionales semejantes como solutions journalism, este no posee una historia tan extensa, aunque persigue el mismo propósito de divulgar herramientas que sirvan a los reporteros en circunstancias espinosas y los ayuden a culminar sus temas de una manera profesional. El periodismo de paz, a su vez, cuenta con una serie de estatutos o “mandamientos” donde se exhorta a no tener una sola fuente informativa, a identificar las posiciones de las partes en pugna, a respetar los principios éticos de veracidad, a no reducir nunca las partes de un conflicto a dos, entre otros.

Un ejemplo de “periodismo de violencia” fue evidente en la cobertura del pasado temblor del 19 de septiembre en México. El papel de los medios tuvo muchas aristas que lo abordaron con “periodismo de violencia”. Una de ellas, mediante el controversial caso de la niña “Frida Sofía” cuya identidad fue construida por una televisora nacional y desmentida por la Secretaría de Marina, lo cual provocó una intensa indignación en las redes sociales. Dejando a un lado este suceso, las historias “postsismo” continúan surgiendo, y no con el propósito de revelar detalles gratificantes en su mayoría, sino para mostrar la amplia estela de corrupción que causó daños materiales y víctimas. Sin embargo, por otro lado, también se ha abordado el ángulo de una sociedad solidaria y el apoyo comunitario. Y sin la menor duda, pese al surgimiento de “Frida”, el binomio canino rescatista que despertó una inesperada idolatría sirvió como un giro distinto a la noticia del desastre natural.

Pero este no es el único ejemplo, la cantidad cotidiana de asesinatos, agresiones sexuales y feminicidios son otras noticias donde el periodismo de violencia se ha impuesto.

Es así como la corriente de Galtung intenta permanecer y trascender no sólo en un acervo de medios en constante cambio, sino en una nueva generación de lectores más sumergidos en la era digital, aunque el tema social sigue puesto ahí, esperando que adquiera matices de mayor humanidad.

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