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Mundo

Rap de esperanza desde el exilio

Cuatro raperos de origen sirio, palestino y argelino se encontraron en el campo de refugiados de Yarmouk, a las afueras de Damasco hace ya 13 años. Desde entonces han unido sus voces para que el mundo conozca los horrores de las guerras que los han marcado

POR Elizabeth Palacios Fecha: Hace 7 months
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PARÍS, FRANCIA

Colocar en la barra del buscador la palabra “Yarmouk” es el primer paso para encontrar imágenes de personas hacinadas en medio de la destrucción que caracteriza el horror de la guerra. Es casi imposible pensar que en ese contexto de desolación haya un espacio para la creatividad y la resistencia, sin embargo fue justo ese lugar, el campamento de refugiados de Yarmouk, ubicado a las afueras de Damasco, donde ellos se encontraron y en el que su arte se hizo una sola voz que rapeando quiso contar al mundo la verdad que estaban viviendo. Desde aquel primer encuentro han pasado ya 13 años.

Refugees of Rap (Refugiados del Rap) es una banda de hip hop integrada por cuatro jóvenes raperos de origen sirio, palestino y argelino. Antes de tener que emigrar a Europa, sus beats habían sonado en distintos países de Medio Oriente y lograron llevar su resistencia con la bandera del hip hop a escenarios tan impensables como la Casa de la Ópera de El Cairo.

Cuando en marzo de 2011 estalló la guerra civil, Refugees of Rap no lo dudó ni un segundo y usó su música como un arma en la lucha contra la dictadura. Sus integrantes no tardaron en convertirse en perseguidos del régimen. Tras recibir amenazas de diversos funcionarios de seguridad, su estudio fue destruido y los obligaron a marcharse del país.

Ellos recuerdan bien aquel pequeño estudio, que había sido financiado por las Naciones Unidas dentro del campo de refugiados de Yarmouk: “Lo llamábamos sawt al shaab (La voz de la gente)”, le dijo Yasser Jamous, uno de los miembros de la banda, al medio digital Syria Untold.

En mayo de 2013 abandonaron el país con la finalidad de proteger su vida, aunque no han dejado de utilizar sus letras con el objetivo de denunciar las atrocidades de la guerra:

“Mi hermano y yo conseguimos visas para venir a Francia y salir de Siria –cuenta Yasser–. Tomamos un vuelo a París antes de ir a Suecia, donde vivían algunos familiares y amigos. Comenzamos a hacer tours musicales dentro del país y en otros, como Dinamarca, pero a causa de una ley europea de migración llamada Dublín 2, nos enviaron de vuelta a Francia”.

Refugees of Rap ha colaborado con destacados artistas de todo el mundo, como la banda de hip hop palestina DAM, con la canción “Afkar” (Pensamientos), y medios tan importantes como la revista norteamericana Rolling Stone han contado su historia. Incluso la BBC de Londres realizó un documental sobre su música y su activismo llamado Los beats del exilio.

Yasser y Mohamed Jamous viven en París desde hace cinco años, y desde aquí continúan resistiendo con su música pacifista con alto contenido político. Para estos dos hermanos, el rap fue una forma de encontrar energía en medio de la desolación del campamento de Yarmouk, al que llegaron a temprana edad.

“Al rapear comenzamos a divertirnos (…) nos dio energía, pudimos decir lo que queríamos, era un momento en el que era difícil transmitir la música pues aún no había redes sociales, pero compartíamos las canciones a nuestros amigos a través de Bluetooth y la gente comenzó también a hacerlo, y así trabajamos de manera más profesional”, recuerda Yasser.

Tras el estallido de la revolución, la censura se volvió el peor enemigo: “Siempre tuvimos que usar metáforas para escribir porque era peligroso criticar al régimen; pensamos que la revolución iba a romper el muro de silencio, pensamos que podríamos decir lo que queríamos. Pero la revolución se convirtió en una guerra, no fuimos fanáticos de apoyar al Islam. Mezclar la revolución con la ideología se convirtió en un problema”.

Cuando el Estado Islámico tomó el poder en el campamento de Yarmouk, fue imposible que estos jóvenes músicos siguieran allí, por eso huyeron hacia Francia.

“Esperamos siete meses, luego tuvimos el estatus de refugiado y la tarjeta de residencia. Nosotros, como palestinos, no tenemos identidades, nacimos como refugiados. En Siria, éramos sirios, aquí somos franceses, nos motivamos mucho con el proyecto de nuestro álbum, ya habíamos hecho muchas grabaciones en Siria, continuamos trabajando en el álbum, teníamos muchos contactos en Francia. Hacer nuestra música nos permitió encontrar fechas para presentarnos y así ganarnos la vida”.

Han hablado mucho de la guerra y la situación política del pueblo palestino, y por ello en su más reciente álbum han preferido darse la oportunidad de crear letras más relacionadas con su propia vida, con sus historias personales.

“Después de hablar tanto sobre la revolución, hoy queremos hacer algo sobre el exilio, sobre nuestras vidas como refugiados palestinos”.

Para estos hermanos, la música ha sido la única forma de mantenerse con vida al tiempo que siguen intentando cambiar las cosas.

“¿Podemos cambiar las cosas?, no sabemos, esperamos que el sonido de la música sea más fuerte que el sonido de las armas, pero en la vida real es difícil. Lo que podemos hacer es continuar nuestro proyecto y créalo, participamos en un programa llamado Tierra de nadie. La idea era reunir a 150 músicos en una película musical filmada en huellas de las batallas de la Primera Guerra Mundial. Siempre tratamos de decir que es posible estar juntos “, dijo Yasser el año pasado al medio digital francés Konbini.

Hace menos de un mes, Refugees of Rap se presentó en el Makesense Festival, un evento cultural en el que se reunieron músicos, emprendedores sociales, ciudadanos y activistas con el propósito de crear en conjunto soluciones a los retos sociales que se enfrentan en la ciudad de París, una de las capitales europeas en la que el flujo de migrantes irregulares se ha incrementado. En este festival, además de escuchar la música de Refugees of Rap y otros artistas, las personas asistentes discutieron y analizaron posibles soluciones o emprendimientos sociales que puedan fomentar la mejor integración, y acceso a salud, empleo, vivienda y educación para las y los refugiados que día a día sobreviven en las calles parisinas.

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