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Nación

El agua que nos bebemos (comemos)

Tu forma de consumir puede ser cómplice de la crisis mundial del agua, y quizá no te has enterado porque en las etiquetas jamás dicen que ese chocolate que tanto amas por su sabor único o el café que te despierta cada mañana tienen una profunda huella hídrica

POR Estefania Camacho Fecha: Hace 7 months
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Todos los días es lo mismo, abres tu Instagram y te enteras de cuántos de tus amigos empezaron el día dándose su dosis diaria de cafeína con mucho estilo. Es linda la imagen: una taza, un café humeante y una figura detallada en la espuma. Todo bien hasta ahí, sin embargo, detrás de esa envidiable y casi perfecta fotografía hay todo un proceso de producción. Entonces, si la foto fuera honesta, a lado de la taza habría seis botellones y medio de agua con 21 litros cada uno, que es lo que realmente se utilizó en el proceso de fabricación de ese pequeño deleite matutino que millones de personas disfrutan.

¡Ah, y ni qué decir de esa foto de tu rib eye jugoso! La industria de la carne es reconocida como una de las más contaminantes a nivel global, tanto por las emisiones de gases de efecto invernadero como por del uso excesivo de agua.

Pero volvamos a tu taza humeante. ¿Sabías que la producción de café ya se posicionó como la industria que más agua requiere? Pues sí, lo que no sabes es que detrás de cada kilo de café tostado hay 21 000 litros de agua utilizada, mientras que por cada kilo de carne se usaron 15 000 litros, según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Recientemente, esos mismos consumidores de café se preocupaban por la presión que sobre los bosques naturales tiene la producción del aguacate, y comenzaron también a calcular su huella hídrica (HH) personal: porque no se trata sólo del agua que vemos correr en nuestra vida cotidiana, sino también del agua virtual (AV) –la que no vemos, esa que está detrás de los alimentos o productos que consumimos–. La huella hídrica es un indicador de toda el agua utilizada en la vida diaria, y así conocemos cuánto de este líquido consume una persona, grupo, país o planeta.

¿No estamos tan peor?

Entré al Foro Internacional “Una ruta hacia mejores alimentos”, en el que hablaron ex subsecretarios de agricultura internacionales, representantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), así como del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y yo pensaría que, después de un bombardeo de noticias sobre lo que México y nueve países más enfrentarán con la escasez del agua, hablarían de ello durante las nueve horas que duró.

Pero no, apenas tocaron el tema y mencionaron poco la huella hídrica de los alimentos: algunos productores ya dan por hecho que se usan sistemas eficientes de agua, otros se enfocaron en la calidad de nutrientes de los alimentos (también es importante), no obstante, desde que Carmel Cahill, subdirectora de Comercio y Agricultura de la OCDE enseñó a todos un mapa en el que Estados Unidos era de color negro y México de color azul marino, se sintió la despreocupación en la sala.

El país que está al otro lado de nuestra frontera norte, junto con partes de China, la India y África, tenía ese color pues en 50 años va a tener serios problemas con el agua. México o Brasil, por ejemplo, no estarán “tan mal”. Incluso el expresidente Felipe Calderón presumió los aguacates provenientes del estado en donde él nació, como si estuvieran exentos de provocar algún daño en el medio ambiente.

Esperanza sabor tomate

El doctor Marcelino Cabrera de la Fuente, profesor investigador del Departamento de Horticultura de la Universidad Autónoma Agraria “Antonio Narro” (UAAAN), junto con otros científicos desarrolló un sistema sustentable de riego con menor uso de agua del que normalmente se emplearía a fin de obtener tomates.

Si bien el recurso es gratis y algunos agricultores cuentan con el subsidio del “no pago”, según el especialista de la División de Recursos Naturales del BID, César Bustamante Terreros, tampoco están para explotar el uso del agua, sobre todo porque la producción de estos tomates se da en Coahuila. No sólo eso, gracias al uso de este sistema, los tomates aumentan su calidad nutracéutica, es decir, son más saludables.

Por otro lado, los especialistas que hablaron en el foro al que acudí coincidieron en que cobrar el agua a los productores, o hablar de un incentivo con el objetivo de optar por medidas más eficientes del uso del agua, podría ser una solución. Aunque el doctor Adalberto Benavides de la UAAAN no percibe que la respuesta de los consumidores sea precisamente dejar de adquirir los productos:

“Al consumir, lo que estás haciendo es apoyar al agricultor a tener recursos para mejorar sus técnicas y dejar de consumir tanta agua en el proceso de producción. Yo no digo no consumir, sino hacerlo de manera responsable y evitar el desperdicio”, explicó.

Otra forma es presionar con la finalidad de que en el país se regule o estandarice la tecnología, para que todos los productores hagan un mejor uso del agua. A veces la idea del “poder” que tiene el consumidor parece de infomercial, pero esta vez es muy cierto. Así que, si te preocupa realmente aliviar la crisis de agua en México, empieza por analizar lo que comes y consumes, ¿te animas?

 

HUELLA PROFUNDA

La huella hídrica contempla también el AV, y entre los alimentos que requieren más litros de agua están:

– Azúcar refinada de caña: a fin de obtener 1 kilo se requieren casi 1 500 litros de agua.

– Chocolate: la HH del chocolate puro es de 2 400 litros ¡para una barra de 100 gramos! Esto, por la suma de la HH del cacao, del azúcar y de la manteca de cacao.

– La mantequilla: su HH se calcula con el porcentaje de la leche entera de vaca que se destina a este producto. Un kilo de leche entera da 50 gramos de mantequilla, con lo cual se usan 5 550 litros por kilo.

La HH de consumo per cápita a nivel mundial se estima en 1 385 metros cúbicos al año. Estados Unidos se ubica en el lugar ocho de mayor HH, Canadá en el 20 y México en el 49, aunque los tres países se encuentran encima del promedio; México, con 1 978 metros cúbicos por habitante al año.

Fuente: Conagua.

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