Revista Cambio
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Nosotros los Calderón

En la política es esencial permitir que un candidato muestre su personalidad
28 de Noviembre 2016
DharmaQueen-1
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Cuando otro gato nos quita la atención, los felinos hacemos todo lo posible por atraer nuevamente las miradas, pero, a veces, esa actitud es impertinente, molesta y puede llegar a causar algunos rasguños a quien se encuentre cerca. Algo así pasó recientemente con los Calderón.

Hace poco más de un año, en una entrevista, la panista Margarita Zavala de Calderón, esposa del expresidente de México Felipe Calderón Hinojosa, dijo que la candidata presidencial para 2018 sería ella y no su pareja, el creador de la guerra contra el narco y a quien no pocos le achacan la violencia que vive el país desde hace una década.
En ese momento, la aclaración era bastante pertinente pues es un hecho que si Margarita es la candidata de su partido, el fantasma de Calderón la va a perseguir a donde quiera que vaya, y si ganara la elección no faltará quien diga que el exmandatario será el verdadero poder en Los Pinos, otra vez.

Pero hace unos días, Zavala recibió un zarpazo que yo creo ni ella misma se esperaba: durante la presentación de su libro autobiográfico en el que expone las razones por las que quiere gobernar este país, su marido sale ante los medios y afirma que su trayectoria no “ha permitido” que ella brille como merece, o sea, ¡no me ayudes marido!
Sí, la actitud de Calderón fue completamente felina y territorial. Cuando los gatos estamos acostumbrados a ser el centro de atención y de repente alguien nos quita del escenario, entramos en una etapa cuasi irreflexiva en la que tratamos de recuperar la atención a toda costa, aunque sea mediante la agresión a otros gatos.

Para llamar la atención, los gatos también chasqueamos constantemente la lengua, emitimos un sonido con el que gritamos“¡mírame!, que en lenguaje político-humano podría traducirse en una especie de declaraciones espectaculares a la prensa.

Este episodio indudablemente me lleva a la campaña presidencial de la demócrata Hillary Clinton, esposa de otro expresidente, pero de Estados Unidos, mejor conocido como Bill.

Durante toda la campaña, Bill se mantuvo cerca, pero sin opacar a Hillary; su trabajo fue realmente de una figura emblemática que tenía la función se sumarle votos a la entonces candidata, pero nunca el de hacer notorio que su presencia no dejaba a su esposa brillar, porque eso hubiera sido una manera, precisamente, de quitarle protagonismo y no permitirle crecer.

Sí, Hillary perdió la elección, pero no por culpa de las declaraciones de Bill, sino por sus deficiencias como candidata, lo cual se le atribuye completamente a su persona.

Por eso, los gatos somos seres solitarios y pragmáticos, aunque la gran parte vivimos en una manada dominada por un líder, cada uno tiene su personalidad y, que yo sepa, no existe ni gato ni humano que nos impida desarrollarnos según nuestro libre albedrío.

En la política es esencial permitir que un candidato muestre su personalidad, recordemos que cada que un político gana algo, hay un grupo de personas que se beneficia también con puestos, contratos, etc. Por supuesto, en caso de que Margarita Zavala fuera presidenta, Calderón recibiría algún beneficio, aparte de la pensión que ya tiene de por vida. Entonces ¿por qué hacer las cosas más difíciles y generar controversia cuando no hay necesidad?
A veces hasta los gatos alfa tienen que saber cuándo es momento de retirarse y hacerse invisibles.

Dharmatip:
Siempre hay que ver la competencia
como lo que realmente es: no es una caja de chocolates, más bien es como una caja de arena (si tienes gatos, ya sabes de qué hablo).
@dharmaqueen1

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