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Editorial: la música latina, una revolución cultural

18 de Mayo 2018
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Es hora de decirlo: el reggaetón es música pop –”Despacito” es el video más visto de la historia de Youtube–. Puedes odiarla o amarla, pero no ignorarla; y tal vez tampoco evitarás bailarla, aun si tienes dos pies izquierdos.

No tendría que extrañarte tu enganche con “Des-pa-ci-to” pues el gran éxito de Daddy Yankee y Luis Fonsi estuvo 16 semanas como número 1 en Billboard.

Y no sólo eso, de los cinco artistas más escuchados durante 2017 en México, cuatro son de reggaetón, según datos de Spotify. Por cierto, en lo que va del 2018, el artista latino número uno del mundo –por la cantidad de reproducciones que sus canciones tienen en todas las plataformas de streaming– es el colombiano J Balvin, culpable de que la lista de canciones favoritas del 2017 de Barack Obama fuera encabezada por “Mi Gente”, como el mismo ex mandatario de los Estados Unidos lo diera a conocer en un tuit.

La música latina protagoniza hoy una revolución cultural, y no es que un día nos hayamos ido a la cama escuchando ópera y al siguiente abriéramos los ojos en una fiesta globalizada en la que todos perreamos. Este boom latino se suma al momento clave que, después de un arduo trabajo de producción musical y también de combate contra la discriminación y el estigma, viven otros ritmos urbanos como el trap, el rap o el hip hop en todo el planeta.

¿Qué nos quiere decir esta generación? Quisimos explorarlo y hablamos con quienes crean esta música, desde el artista más escuchado del mundo con quien tuvimos una entrevista exclusiva, hasta el grupo de rap más importante de Siria, que compone su música desde el exilio en Francia, sin dejar de lado a los raperos indígenas mexicanos que llevaron la música urbana al contexto rural, o a las mujeres que protagonizan la escena del neoperreo en América Latina.

Y es que si algo se ha criticado del reggaetón o del trap son sus letras. Lamentablemente, la misoginia es una construcción cultural tan arraigada que casi ningún género musical se salvaría si lo ponemos bajo la lupa de la perspectiva de género. Sin embargo, como ha pasado en otras manifestaciones culturales, somos las mismas mujeres quienes, tras empoderarnos, podemos cambiar esa tendencia, y en el reggaetón esto ya está pasando, de hecho ha ocurrido desde el principio, aunque con menos reflectores. Entonces, esta puede ser la oportunidad que necesitábamos para tomar las riendas de nuestras caderas.

Hablar de esta revolución también implica considerar la forma en que las y los más jóvenes se relacionan y se comunican. Por ello decidimos invitar a un joven escritor –y músico– venezolano, especialista en el tema: Diego Urdaneta, quien además de publicar en Vice y Noisey, es la persona que casi logra enloquecer a Aleks Syntek. Le dirigió una carta pública en la que explica ampliamente su decepción tras conocer aquella entrevista donde Syntek dijo que “el reggaetón es música de simios”, en un tono por demás despectivo. Después de semejante respuesta, el músico mexicano ha liderado una cruzada contra el reggaetón sin descanso, casi como una obsesión por apartar a los oídos del demonio.

Leí esa carta y de inmediato le dije al autor que era su fan. Diego fue el primero que supo explicarme la importancia musical del reggaetón y las razones detrás de su popularización.

Por ello ha llegado la hora de dejar atrás nuestros prejuicios. Hoy ser latino es cool. Es momento de sacar el pecho, levantar la frente y caminar seguros de nuestras raíces, tal como lo hace J Balvin cuando lo invitan a un desfile de Chanel o al compartir escenario en Coachella con Beyoncé o Cardi B. Hoy, los latinos protagonizamos una revolución cultural que no pasará desapercibida al momento de escribir la Historia, sí, con hache mayúscula.

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