Revista Cambio
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El camino para la igualdad y la paz es largo

13 de Enero 2019
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Decía Martin Luther King en su discurso más famoso: “Hay quienes preguntan a los que luchan por los derechos civiles: ‘¿Cuando quedarán satisfechos?’ Nunca estaremos satisfechos mientras el negro sea víctima de los inimaginables horrores de la brutalidad policial”; palabras que pronunció el 28 de agosto de 1968, sí, hace 50 años, y que hoy no pierden vigencia porque el problema persiste, no sólo en Estados Unidos, sino en todo el mundo.

Noureddine Amir, presidente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de la ONU, habló recientemente del “alarmante” resurgimiento de organizaciones extremistas que promueven e invitan el odio racial y fomentan la superioridad racial en todo el mundo; además, en su informe de 2017 afirmaba que aunque hay “progresos para combatir la discriminación racial, sigue habiendo problemas importantes y polifacéticos en la lucha para su eliminación, entre ellos la incapacidad o la falta de voluntad para llamar a la discriminación racial por su vergonzoso nombre”.

Como vemos, el problema persiste, por ello en CAMBIO decidimos hacer un pequeño homenaje a aquel hombre que peleó hasta la muerte por un mundo donde todos seamos tratados como iguales porque, no lo olvidemos, todos somos personas. También te hablamos de cómo, afortunadamente, hay gente en todo el mundo que lo único que quieren es acabar con estas diferencias.

Hablamos con personas de otras culturas que viven en la Ciudad de México y han sufrido discriminación por su color de piel, por su acento, y los problemas que han surgido a partir de estas  muestras de intolerancia.

Además te contamos cómo es que la música ha ayudado a disminuir las diferencias. Sí, la música es universal. Ya sea con jazz, blues o incluso ska, muchos artistas han usado su talento para expresar la injusticia, el dolor o la ira a la que han estado expuestos.

También te decimos cómo la tecnología puede ayudar a el proceso de paz, y sí, cómo es que las nuevas generaciones están haciendo el cambio, como en Palestina y Jerusalén, donde muchos jóvenes, sin importar sus diferencias, comparten sus talentos con el propósito de intercambiar información.

Como verás, el camino para la igualdad y la paz es largo, pero no podemos dejar esta tarea únicamente a los Estados; el cambio puede comenzar con nosotros. Esperemos que este número te inspire con el fin de que des el primer paso, porque, como bien lo dijo Luther King, no podemos estar satisfechos si siguen los horrores en el mundo.  

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