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Guerra, ¿para qué sirve?

28 de Enero 2018
RICARDOCHAVERO
RICARDOCHAVERO

Vivimos en un mundo donde las utilidades y el poder económico parecen los motores de las instituciones, empresas y países. El negocio de la guerra es terriblemente cruel y, al parecer, viene en aumento. En pleno siglo XXI, las empresas que están en dicho negocio han crecido considerablemente. Además, el transporte y la guerra van de la mano. La famosa empresa Boeing, conocida por ser un monopolio en el ambiente del transporte aéreo, también tiene cerca del 34 % de su ingreso por ventas de armas, así como Rolls-Royce, famosa por crecer exponencialmente en la Segunda Guerra Mundial gracias a la fabricación de los motores de los tanques.

Lo interesante es cuando empezamos a ver cifras comparadas con las de otras industrias. La empresa armamentista más grande del planeta es Lockheed Martin Corporation LMT, con un valor de 94.76 billones de dólares, un negocio altamente rentable. Esta compañía tiene dividendos por 2.43 % de su acción, el promedio de las 500 empresas del S&P es de 0.8 %, casi tres veces el reparto de utilidades que dan a sus accionistas en comparación con el promedio de las empresas más grandes del mundo.

De 1977 a la fecha, uno creería que vivimos una época de paz y tranquilidad, pero no para Lockheed, pues ha crecido 30 532 % en 40 años, y del 2011 a la fecha ha tenido su desarrollo más acelerado: tan sólo en los últimos cinco años ha crecido 300 %, dando dividendos cada cuatrimestre. Si hubieras invertido un peso en 1977 en el negocio de las armas, y hubieras reinvertido cada año las ganancias y los dividendos, hoy tendrías un poco más de un trillón de pesos. Claro que estamos hablando de 40 años de interés compuesto.

¿Por qué los países ven tan rentable este negocio y no quieren que se terminen los conflictos armados? Porque cerca del 86% del capital de esta empresa está en manos de inversionistas institucionales y fondos internacionales. Únicamente el año pasado, con los famosos tuits del presidente de EU, ha crecido 28.3% –un año histórico para las empresas armamentistas–. Hay que tener en cuenta que es el principal licitante de nuestro vecino del norte para la industria aeroespacial, seguridad y tecnología de sistemas militares.

Hacer dinero con esta industria es cuestionable, sin embargo, buscar que siga sonando la caja registradora de sus otros pares como Boeing, BAE Systems, Raytheon y General Dynamics mediante un negocio de más de 200 billones de dólares al año en utilidades nos hace pensar en cuáles son los motivos detrás de cada levantamiento armamentista en el mundo, y quién está distribuyendo las armas de ambos lados. Sin lugar a dudas, es parte de una economía y un sistema en el que vivimos, pero que la industria armamentista invierta en investigación y desarrollo casi 7 veces el producto interno bruto de economías emergentes es sumamente triste cuando podríamos ocupar esas grandes mentes y presupuestos en salud, inclusión financiera, y tantos problemas que necesitan del mejor talento en tecnología e investigación.

*Asesor financiero especializado en fintech 
y coaching financiero.

@networthmx

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