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Editorial: la resiliencia es...

10 de Agosto 2018
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Según la psicología, la resiliencia es un proceso mediante el cual realizamos una correcta adaptación de cara a la adversidad. Sí, lo mismo ante eventos traumáticos, tragedias, amenazas, problemas familiares, de salud, trabajo o dinero. En resumen, ser resiliente significa recuperarse después de una experiencia difícil.

Normalmente, todos demostramos resiliencia en algún momento a lo largo de nuestra vida; ¿quién no ha buscado un empleo nuevo tras un despido?, ¿quién no ha tenido que llorar por una ruptura amorosa? Yendo más allá, están las familias que vuelven a reconstruir sus hogares después de un incendio o un huracán, o los familiares de las víctimas de un ataque terrorista, que se esfuerzan por seguir con su vida.

Sin embargo, ¿qué pasa si tienes que ser resiliente porque te tocó vivir en un mundo adverso por cosas que alguien más hizo cuando tú ni siquiera habías nacido?

Las personas que nacieron en los años ochenta llegaron a un planeta que ya avanzaba sin freno hacia la catástrofe ambiental y social que padecemos hoy. Las decisiones tomadas por las generaciones anteriores dejaron a los jóvenes adultos de hoy muchas adversidades que enfrentar, así que, hoy más que nunca quizá, podríamos hablar de una generación para la cual la resiliencia es un factor crucial si se quiere evitar un colapso social de dimensiones mayúsculas.

En el ámbito individual, es como un “rebote”, una capacidad que tienen las personas para recuperarse frente a las adversidades sin estancarse; por el contrario, se levantan con más impulso tras haber caído. Y así, desde lo individual, si lo trasladamos a la psicología social, la resiliencia se convierte en una de las cualidades más necesarias con qué sobrevivir en el mundo moderno, en el que estamos expuestos al estrés emocional, a las decepciones, los problemas y muchas veces incluso a las tragedias derivadas de situaciones que comenzaron hace mucho tiempo, como el cambio climático, la desigualdad o la crisis alimentaria.

La resiliencia social se da cuando el sistema encara sucesos y conflictos colectivos, con el fin de reorganizarse posteriormente, manteniendo sus relaciones económicas, costumbres, metas y servicios. Y eso, ¿a quién le toca?

Lo cierto es que la historia nos ha demostrado que los grupos humanos responden en conjunto cuando advierten situaciones de riesgo, como terremotos, inundaciones, agresiones y delincuencia; y si las enfrentan juntos, como comunidad, son capaces de sobreponerse más rápido y crecer con mayor fortaleza.

Por eso, esta semana en CAMBIO proponemos abrir un diálogo y una reflexión en torno a cómo podemos ser más resilientes e inspirarnos en quienes ya han tomado ese camino ante un contexto no necesariamente color de rosa.

Trabajar la resiliencia individual y comunitaria en situaciones difíciles provoca, a su vez, una mejor respuesta de parte de los gobiernos e instituciones para que puedan resolver los conflictos o atiendan a las víctimas.

No diremos el cliché de que “el cambio empieza en ti”, porque creemos que hace mucho que deberíamos indignarnos de tan siquiera pensar en un cambio que no contemple nuestra participación activa, como individuos y como parte de una comunidad.

¿Qué tan alto llegaremos con el salto en el trampolín de la resiliencia tan necesaria en el momento histórico que nos tocó enfrentar? Eso, como bien explica la física, dependerá del impulso y la fuerza que apliquemos al brincar. Así que, tomémonos de la mano y saltemos, que el mundo necesita que el rebote sea en todo lo alto.

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