Revista Cambio
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Oro transparente

18 de Marzo 2018
valeriagalván
valeriagalván

Tuve un sueño. Tenía entre nueve y diez años. No recuerdo con exactitud, pero en aquel tiempo solía soñar con situaciones que no estaban relacionadas con lo que regularmente sueña un niño.

La gente gritaba “¡Está llegando la nada! La nada va a atraparnos y nos vamos a morir de sed, de hambre y de peste”, se secaban y se hacían polvo a medida que esa “nada” avanzaba.

Desperté agitada y pensé que se trataba de una pesadilla. He recordado esas imágenes mentales con el paso de los años una y otra vez. Freud sostuvo que todos los sueños representan la realización de un deseo o miedo por parte del soñador, incluso las pesadillas.

En ese tiempo yo aún cursaba primaria y tenía una maestra que hacía de la clase toda una delicia gracias a la manera tan creativa en la que impartía. Nos contaba anécdotas, realizaba debates y nos permitía opinar y pensar.

En una de sus clases abordamos el tema de la contaminación y el descuido del agua. Antes de terminar la clase, y mientras aún estábamos anonadados con lo que nos estaba explicando, dijo: “En un futuro no muy lejano, no vamos a pelear por dinero, petróleo o control. Vamos a pelear por agua. El agua será el nuevo oro”.

No dejé de pensar en eso durante varios días y después tuve aquel sueño, el de la nada.

¡Se está acabando! Están empezando las batallas. Las últimas noticias sobre el agua en nuestra ciudad mencionan palabras como secuestro, política, crisis, protestas. ¿Qué falta? ¿Qué más viene? ¿Qué se nos va? La vida. La vida sin agua se traduce en nada.

La crisis nos alcanzó, una crisis de agua; preocupante hasta que la padecemos en carne propia. Esto no es novedad para algunas zonas de la ciudad que han estado en  contacto permanente con la falta de este servicio, pero ¿qué pasa cuando la situación alcanza a aquellos que no tenían conocimiento de la situación? Bien dicen que la ignorancia se puede transformar en felicidad.

Las causas son conocidas y repasadas por todos: falta de tratamiento del agua, sobrepoblación e infraestructura poco efectiva. Las soluciones las intuimos, las conocemos a grandes rasgos o simplemente no nos ha importado. Nos hemos permitido la desfachatez, la irresponsabilidad y la cómoda ignorancia. Aquí tenemos los primeros resultados. Una crisis de agua.

Es momento de aprender de las naciones que han hecho conciencia a partir de la escasez. Bien podemos tomar las referencias que grandes ciudades con temas de sobrepoblación nos han dado; las ciudades esponja.

Sin conciencia colectiva, las soluciones no darán resultados óptimos. No podemos hacernos mas “ojo de hormiga”. Se lee como cliché o como frase de película; lamentablemente, es una realidad.

El destino nos ha alcanzado, lo más vital, aquello que alguna vez no tuvo valor monetario, que alcanzaba para todos y que era tan usado y visto hacía que pasara tan desapercibido como su esencia incolora y sin olor. Así describía al agua mi maestra, pero sabíamos que existía, que se sentía que nos revivía al beber o al tomar un baño.

De continuar así, la metáfora de la nada pasará a una realidad que ya toca nuestra puerta. Irónicamente el recuerdo de algo sin olor, sin sabor y sin color será tan intenso como el que nos deja un gran momento de felicidad que ha quedado en el pasado.

*Buscadora de historias urbanas de sus contemporáneos millennials. Ponte atento, tu historia puede ser la próxima.

@valeria_galvanl

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